Miradas


MiaradasEn la película “Memorias del subdesarrollo” el personaje principal tiene un parlamento que dice: “Aquí las mujeres miran a los ojos, como si permitieran que las toques con la vista”

Cuando lo oí me gustó, cuando lo procesé, me di cuenta de que el personaje no conocía a las mujeres cubanas. No se si el guión es de Titón. Pero segura estoy de que él no pensaba igual que su personaje.

Una de las cosas que creo que distingue a los cubanos es la mirada. Creo que la mirada es una de las joyas de nuestra idiosincracia. Aquí todos miramos, o mejor, nos miramos. Pero lo resaltante es la forma en que lo hacemos. Los hombres y las mujeres, a cuales, mejor!. Es un increible juego de los ojos con visos erótico-galantes que puede tener lugar donde quiera, en el camino al trabajo, en la sofocación del camello, en la cola de la pizzería o en el auditorio de una conferencia científica.

Hay miradas de todo tipo, directas, penetrantes, de vuelo alto, algunas de intenciones mas primitivas, están las elevadoras de la autoestima, las otras que nos dan bochorno, aquellas que nos hacen sonreir por no esperadas, están las buscadas, las rechazadas, las que necesitamos como el aire y al mismo tiempo nos dejan sin el. Están las que solo buscan nuestros ojos, las que se posan fascinadas en nuestras manos cuando las movemos con gracia o con ira. Las que no logran separarse del escote de las mujeres o de los labios de los hombres. Y están las miradas púbicas y las que persiguen persistentes el contoneo sandunguero de las caderas femeninas al andar. Pero lo mejor es el juego de esas miradas, el intercambio, el “lleva y trae” de mensajes visuales con lecturas variadas y muchas veces pícaras,  atrevidas, ese “yo te miro y tú me miras” del que no ha escapado casi nadie que ha pisado el cálido suelo de esta Isla.

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Publicado el agosto 16, 2008 en Por dentro. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Pues, coincido en casi todo con tu post, es verdad que el cubano posee una cultura del contacto y del mirar directamente, casi desvistiendo con la vista.
    Pero discrepo con tu comentario de que el protagonista “no conoce a la mujer cubana”.
    Ante todo hay que tener claro quién es el protagonista de memorias del Subdesarrollo: un supuesto intelectual que se niega al cambio, que padece una situación de inercia voluntaria y por tanto es incapaz de adaptarse a su nueva circunstancia, que es la de todos en lo adelante.
    Desde ese punto inicial (e inevitable) está claro que el protagonista no puede comprender el significado de “tocarse con la mirada”.

    Titón fue un genio, uno de nuestros mejores cineastas, si no el mejor.

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